via HIRC blog

Mariam Liberles is a staff attorney at the Harvard Immigration and Refugee Clinical Program, working with the Harvard Representation Initiative (HRI) team. For Mariam, immigration is a deeply personal issue. She was born in Yerevan, Armenia and came to the United States with her family when she was nine years old, leaving just before the collapse of the Soviet Union. She distinctly remembers the day she arrived in her new hometown of Los Angeles and how she felt both overwhelmed and excited. Mariam notes that her personal experience as a new immigrant in this country “helps me connect to my clients and drives me to see them succeed and get lawful permanent status.”  

While Mariam has always had an interest in other cultures, her passion for immigration was sparked when she was in college. During this time, she remembers family friends – and fellow immigrants – needing help with immigration applications but unable to afford a lawyer. This experience drove Mariam to not only pursue a career in immigration, but to be an attorney who served the most vulnerable populations. Her decision to become an immigration attorney was solidified when she interned at the Northwest Immigrant Rights Project while in law school in Seattle. 

In 2007 Mariam moved to Boston with her husband, and began working as an immigration attorney at the International Institute of Boston, serving low–income immigrants. She later volunteered with the Immigration Unit at Greater Boston Legal Services. Then, she was hired by Catholic Charities of Boston, where she eventually oversaw the legal services program for six years and worked with a diverse clientele, including asylum seekers, unaccompanied minors, and survivors of domestic violence. Now, at HRI, she continues to represent those seeking humanitarian-based relief from the Harvard community.  

With the pandemic and constant changes in immigration law, this field of work can be challenging, but Mariam always reminds herself to “take it one day at a time” and to make sure she takes time outside of work to do the things she enjoys, like playing the piano and spending time with her family, because “you need to take care of yourself to take care of others.” 

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Mariam Liberles es abogada del Programa Clínico de Inmigración y Refugiados de Harvard, trabajando con el equipo de la Iniciativa de Representación de Harvard (HRI- por su sigla en inglés). Para Mariam, la inmigración es un tema profundamente personal. Ella nació en Yerevan, Armenia y llegó a los Estados Unidos con su familia cuando tenía nueve años, dejando justo antes del colapso de la Unión Soviética. Ella recuerda claramente el día que llegó a su nueva ciudad natal de Los Angeles y cómo se sentía agobiada y emocionada. Mariam señala que su experiencia personal como nueva inmigrante en este país “me ayuda a conectarme con mis clientes y me impulsa a verlos tener éxito y obtener un estatus permanente legal”. 

Mientras que Mariam siempre ha tenido un interés en otras culturas, su pasión por la inmigración se desató cuando estaba en la universidad. Durante este tiempo, recuerda que los amigos de la familia -y otros inmigrantes- necesitan ayuda con las solicitudes de inmigración, pero no podían pagar un abogado. Esta experiencia llevó a Mariam no sólo a seguir una carrera en inmigración, sino a ser un abogada que sirviera a las poblaciones más vulnerables. Su decisión de convertirse en abogada de inmigración se solidificó cuando se volvió una interna en el Proyecto de Derechos de Inmigrantes del Noroeste mientras estaba en la escuela de derecho en Seattle. 

En 2007 Mariam se mudó a Boston con su esposo, y comenzó a trabajar como abogada de inmigración en el Instituto Internacional de Boston, sirviendo a inmigrantes de bajos ingresos. Más tarde se ofreció como voluntaria en la Unidad de Inmigración en Greater Boston Legal Services. Luego, fue contratada por Catholic Charities de Boston, donde eventualmente supervisó el programa de servicios legales durante seis años y trabajó con una clientela diversa, incluyendo solicitantes de asilo, menores no acompañados y sobrevivientes de violencia doméstica. Ahora, en HRI (por su sigla en inglés), continúa representando a aquellos que buscan ayuda humanitaria de la comunidad de Harvard. 

Con la pandemia y los cambios constantes en la ley de inmigración, este campo de trabajo puede ser difícil, pero Mariam siempre se recuerda a sí misma que tiene que “tomarlo un día a la vez” y asegurarse de que se tome tiempo fuera del trabajo para hacer las cosas que disfruta, como tocar el piano y pasar tiempo con su familia, porque “necesitas cuidarte a ti misma para cuidar de los demás”. 

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